Nos referimos a elasticidad de la demanda cuando hablamos de la capacidad que tiene el precio de un bien o servicio de variar en función de cambios en su demanda. En este artículo, explicaremos cómo un bien puede ser más o menos elástico en función de las características del mercado.

El estudio de la demanda es un elemento fundamental para prever la respuesta del mercado ante un determinado bien, a corto y medio plazo. De ahí que sea tan importante saber cómo funciona para poder anticiparse.

Bienes elásticos e inelásticos

La inmensa mayoría de los bienes o servicios, con la excepción de los llamados Giffen, experimentan una contracción de la demanda ante aumentos de precio, y un aumento de la misma cuando estos bajan. Ahora bien, la respuesta va a ser diferente en función de varias circunstancias.

La "elasticidad de la demanda se mide a través del cociente resultante entre la variación del precio de un producto y la que experimenta su demanda". Hay que dividir el cambio porcentual de la demanda entre el cambio porcentual de precio.

La demanda es elástica cuando hay una variación significativa en la misma con un pequeño cambio en el precio, y el cociente de la división es igual a superior a uno. En este caso, una bajada en el precio supondrá un aumento de los compradores. Este comportamiento es habitual en bienes de lujo como pueden ser las joyas, y en determinados productos agrícolas cuando hay una buena cosecha.

Por el contrario, tendremos una demanda inelástica cuando la variación en esta, como consecuencia de un cambio en el precio, es inferior a uno. En este caso, la bajada en el precio no supondrá un aumento significativo de los compradores. Esto sucede en medicamentos para enfermos crónicos, como es el caso de la insulina, o en determinados artículos que generan adicción, como el tabaco.

Hay varios factores que influyen en la elasticidad de la demanda y que tenemos que valorar. El primero de ellos es el tipo de bien porque, por regla general, los de primera necesidad van a ser más inelásticos que los de lujo, puesto que es difícil renunciar a corto plazo a su uso, mientras que en el primer caso el cambio es instantáneo.

En segundo lugar, tendremos que valorar las condiciones del mercado local. Aunque en un mundo cada vez más global las distancias se acortan. Sí es posible que, si hay mucha abundancia de un determinado bien en una población por sobreproducción, como el pescado o las frutas, haya una variación de la demanda por bajadas de precio y la elasticidad del mismo aumente puntualmente.

Finalmente, hay que decir que la demanda es elástica a medio plazo, pero necesitará, en muchos casos, de un periodo de adaptación. Si a corto plazo hay inelasticidad como consecuencia de que el mercado de un bien es cautivo, en poco tiempo se ofrecerán bienes sustitutivos alternativos. El mercado de los hidrocarburos responde a esta lógica, de ahí que a partir de los años 1990 aumentase la fabricación de turismos con motores diésel porque la gasolina era más cara y el consumo por litro era mayor.

Conclusiones

Conocer el funcionamiento de la elasticidad de la demanda es fundamental si tienes un pequeño negocio o eres directivo de una empresa. Saber cómo reacciona la demanda ante un determinado bien, nos permitirá ser previsores, llevar a cabo las medidas de reestructuración necesarias y evitar, a medio plazo, situaciones que nos hagan perder dinero.

Finalmente, queremos indicar que el estudio de la elasticidad de la demanda es una forma de trabajo inteligente para tu empresa, es Work Smarter.

 

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