Seguro que conoces el término pero tal vez no sepas que es capital semilla. Es aquel que se aporta en un momento inicial para ayudar a crear una microempresa o bien para consolidar la actividad existente de una empresa. Esta aportación puede considerarse a fondo perdido, ya que no debe ser devuelta. Es importante señalar que esta línea de financiamiento se dirige a personas físicas que estén creando su negocio o a aquellas empresas que no tienen más de 12 meses de actividad.

El capital semilla se relaciona de manera específica con negocios basados en productos o servicios innovadores, que no se encuentren en el mercado y que cuenten con importantes posibilidades de crecimiento en su comercialización.

El origen del capital semilla puede ser muy variado, aunque una de las fuentes más habituales de estos fondos son los conocidos como bussiness angels, personas que deciden invertir una parte de su patrimonio en proyectos de emprendedores que pueden proporcionarles una buena rentabilidad tanto en el corto como en el medio plazo.

También los propios fundadores de las empresas y sus allegados pueden hacer aportaciones de capital semilla. De hecho, estos fondos pueden incluso tener su origen en capital riesgo, incubadoras y aceleradoras de empresas.

Merece la pena destacar que las personas que deciden hacer una aportación de capital semilla no se mueven por el interés de conseguir ingresos rápidos y efectivos en el negocio. Más bien, fundamentan su decisión de inversión en la confianza hacia el proyecto y las personas que lo organizan. No en vano, quien decide poner su dinero en un negocio que aún está en fase de desarrollo no puede en la mayoría de los casos ni tan solo acceder a un plan de negocio detallado sobre todo lo que se pretende realizar para hacerlo realidad.

Las cantidades que se aportan en capital semilla por los inversores varían mucho dependiendo del país donde se desarrolla el proyecto y sus características. En España se sitúan habitualmente en una horquilla que se mueve entre 50 000 y 200 000 euros.

Beneficios del capital semilla

Las aportaciones del capital semilla son indispensables para los pequeños negocios que están desarrollando sus primeros pasos, ya que les proporcionan la inyección económica necesaria para hacer todas las actividades básicas de la puesta en funcionamiento.

Además, hay que tener en cuenta que este capital también sirve para cubrir los gastos del negocio hasta que empiece a generar los suficientes beneficios para hacerles frente por sí mismo, sin tener que recurrir a fondos extras.

Algunas de las actividades para las que se usa el capital semilla son la publicidad, los estudios de mercado, la administración, el establecimiento de estrategias de venta o la inversión en innovación y creación de prototipos. A esta lista también se puede añadir la compra de activos o los estudios de mercado, entre otras actividades.

En ningún caso se usarán las aportaciones de capital semilla para comprar acciones ni pagar las deudas generadas por la actividad del negocio.

“El capital semilla es el dinero que permite poner las bases de un negocio innovador y con posibilidades de desarrollo comercial”

Conclusión

En definitiva, el capital semilla es una aportación básica para el desarrollo de cualquier pequeño negocio que esté empezando a crearse e, incluso, para consolidar aquellos cuya actividad necesita un empujón económico para optimizar su rendimiento. De todos modos, es importante aclarar que muchas ideas de empresa se pueden desarrollar sin la necesidad de aportar grandes cantidades de dinero en forma de capital semilla. Tener en cuenta la idea inicial y el coste del desarrollo de la actividad es fundamental para calcular cuál debe ser la aportación real de capital semilla en un determinado proyecto. #WorkSmarter

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