En numerosas ocasiones, habrás escuchado que una determinada operación se ha realizado con apalancamiento, y no has tenido muy claro lo que significa. Si quieres saber lo que es el apalancamiento financiero, qué ventajas ofrece y si implica algún riesgo, en las siguientes líneas vamos a arrojar algo más de luz sobre este concepto financiero.

El apalancamiento financiero consiste en emplear fondos ajenos para aumentar el dinero a aportar en una determinada inversión. Es decir, cuando pretendemos llevar a cabo una operación y, en lugar de utilizar solo fondos propios, empleamos también fondos ajenos, a modo de préstamo. Así pues, el apalancamiento se determina hallando la proporción entre los fondos propios y los fondos ajenos. Si, por ejemplo, contamos con un apalancamiento de 1:4, significa que, por cada euro de nuestro propio capital, 4 euros proceden de la entidad que nos han concedido el crédito.

Imagina que tienes la posibilidad de invertir 40.000 euros en un proyecto que te reportará en un año un beneficio de 6.000 euros. En tal caso, si haces la inversión con capital propio obtendrás una rentabilidad del 15 %.

Ahora piensa que tienes la posibilidad de solicitar un préstamo para financiar parte de la inversión.

  • Fondos propios: 25.000 euros

  • Fondos ajenos: 15.000 euros (crédito bancario al 3 % = 450 euros)

  • Inversión total: 40.000 euros

De esta forma, nuestro beneficio será ahora de 5.550 euros.

Observarás que la ganancia obtenida es menor, aunque la rentabilidad de nuestro propio capital es superior:

Rentabilidad:  5.550 / 25.000 = 22 %

Ventajas que ofrece el apalancamiento financiero

Un cierto apalancamiento es positivo, puesto que abre las puertas a algunas inversiones que, de otro modo, no podríamos afrontar. No obstante, el exceso de apalancamiento puede conllevar riesgos e, incluso, la insolvencia.

Entre sus principales ventajas, podemos destacar las siguientes:

  • Disminuye el riesgo de una inversión: si hablamos de las pymes, nos referimos al riesgo que afecta a sus propios patrimonios. El riesgo se reduce siempre y cuando no sea la propia empresa la que avale el crédito.

  • Permite acceder a determinadas inversiones: existen determinadas actividades y operaciones a las que no podríamos acceder si no contáramos con el respaldo de fondos ajenos. Es decir, sin la financiación de terceros. Es evidente que estas operaciones conllevan riesgos, pero el papel del empresario es saber gestionarlo.

  • Incrementa la TIR (Tasa Interna de Retorno): como has podido comprobar en el ejemplo anterior, la rentabilidad de nuestro propio capital invertido puede dispararse como fruto del apalancamiento. Sin embargo, no debemos olvidarnos de que no obtenemos mayor rentabilidad en valores absolutos.

  • Una alternativa inteligente para llevar a cabo una estrategia financiera y fiscal: debemos tener presente que los intereses de las financiaciones ajenas se pueden desgravar. Es por ello que, a efectos fiscales, podemos preferir optar por un porcentaje determinado de financiación bancaria.

En términos generales, la ventaja del apalancamiento es simple: multiplica las ganancias en el caso de que la operación salga favorablemente. Sin embargo, es preciso tener en cuenta que las pérdidas también se multiplican si la operación sale mal.

Por tanto, es necesario ser cautos en este sentido, y saber en qué medida estamos apalancados en términos financieros. El cálculo del nivel de apalancamiento es bastante sencillo, basta con dividir el importe de la inversión por el capital que tenemos. "Cuando el grado de apalancamiento es elevado, los riesgos también son altos, por lo que deberemos controlarlo debidamente para que, en el caso de que la inversión no prospere como esperamos, podamos actuar consecuentemente y de manera instantánea."

En contra de lo que mucha gente piensa, el apalancamiento no es negativo, aunque no hay que olvidarse que se trata de un recurso que implica riesgos y que debemos utilizar con la precaución oportuna. #WorkSmarter

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